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Transmitiendo desde el fin del mundo

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SMS

 

Un mensaje de texto hace un recorrido extenso y complicado para ir de mi teléfono a otro. Siempre que enviamos uno, el mensaje saldrá desde nuestro aparato de forma inalámbrica hasta la torre del servicio al que pertenece más cercana. De acuerdo a su numeración será enviado al centro primario en algunos casos por fibra óptica y en otros en forma satelital, lo que implica ir hasta un satélite que se encuentra a una altura aproximada de 1100 kilómetros y volver, una vez que llega al centro primario será examinado y se buscara al destinatario. En muchos casos el centro primario esta a miles de kilómetros. Una vez encontrado el destinatario, se enviara el mensaje de vuelta a una torre perteneciente al servicio y de ahí hasta el aparato receptor de aquello que acabo de escribir. Todo este viaje basado en cálculos matemáticos, ocurre en milésimas de segundo, es decir un segundo divido en 1000. En la mayoría de los casos 600 o 700 milisegundos son suficientes. Instantáneo

Este trabajo es realizado por servidores y equipos dedicados exclusivamente a eso. Utilizan un lenguaje (protocolo) que se llama S7. Como en todos los casos de matemáticas aplicadas a la vida cotidiana se introduce el Principio de Incertidumbre, que tardes media hora en ver que te llego un mensaje, que los servidores se saturen de trabajo porque es una fecha especial, que algún equipo sufra desperfectos a mitad de camino, que una interferencia solar saque momentáneamente un satélite de servicio. Que no me quieras responder. Que te ruborices y elijas con mucho cuidado lo que me vas a contestar.

 

El exceso de información suele ser mucho más peligroso que la falta de ella. El tiempo que tardas en responder el mensaje que te envié puede llegar a clavar millones de espinas en mi corazón, puede poner en mi cabeza cientos de dudas y volver a quitarlas y volver a introducirlas modificadas. Puede llevarme a la locura y traerme de vuelta, cambiadito y listo para salir, decidido y seguro de regalarte mi corazón herido en el próximo mensaje. Sin embargo tu respuesta no llega y mi alma me abandona en el sillón, acurrucado escuchando una triste canción y la lluvia que se filtra desde afuera. Con la seguridad de morir de a poco, de ir apagándome.

 

Se me ocurren millones de motivos para excusarte de devolver mi mensaje y sin embargo los dejo todos a un lado porque miro mi teléfono y veo que respondiste. Allí voy de nuevo, a hacer ese viaje de miles de kilómetros para llegar hasta vos y que leas que te espero eternamente, que mi alma es tuya y que si no quieres responder no dejare de amarte. Ese momento instantáneo que tengo en mi bolsillo para conectarme con vos o con alguien más, es lo único que me mantiene a salvo de la soledad y la tristeza infinita que me produce saberte lejos y sin posibilidad de que acudas a mí. Espera y silencio. El tiempo que sea para que nos podamos reunir, en tanto mensaje a mensaje me sigo enamorando de vos, y pensando que respondes a cada uno con más entusiasmo que el anterior.

 

Aun asi espero que hagamos contacto de esta forma o de otra. 

 

yoargentinoradio@gmail.com 

 

o nos seguimos viendo en Yo Argentino!!!